Luego de
4 años de ausencia, vuelve mi especial de Halloween! 4 años de los cuales 2
fueron prácticamente un abrir y cerrar de ojos caótico en el que mi cabeza no
funcionó. En fin. Una nueva edición de 31 días de puro cine de terror. En estos
4 años hubo una gran cantidad de películas de terror que me dejaron atrapada
por completo. Es como si tuviéramos un renacer del género, un cambio de rumbo
absoluto.
Luego de
varias décadas, nos encontramos admirando films que salen de lo que se venía
repitiendo una y otra vez. Maduramos en el pensamiento de que el terror no se
encuentra solo en imágenes grotescas, o escenas con sobresaltos. Filtros
oscuros, tramas repetitivas. Sangre, gore, grupos de adolescentes masacrados una
y otra vez…
Digo que
maduramos porque aceptamos que el verdadero terror se encuentra en cosas que
son reales. Es como que entramos en una etapa donde las historias deben tener
un sentido más allá de la fantasía. O sea, quitar el elemento fantasioso y ver que
el esqueleto de la historia no pierde sentido y no solo eso, sino que es el
verdadero terror de la historia.
En la
lista que preparé para este año, hay varias películas que quizás no sean
terroríficas de la manera clásica. Historias donde no hay un monstruo, espectro
o psicópata explícito (No se preocupen, hay unas cuantas que si). O que quizás
si lo tiene pero que en realidad no son el verdadero foco de terror. Me estoy
repitiendo a mi misma tratando de explicar el punto, verdad? Es que en estos
últimos años vi muchas de esas historias y mis gustos en materia “terror” se
han vuelto mas complejos. Sigo amando los monstruos, espectros, historias de
exorcismos, muñecas malditas, etc.. Pero siento que necesito historias que me
den algo más que sustos fáciles.
Debo
aclarar que no soy de las personas que se ponen a criticar de manera seria y
absurda. Van a encontrar películas en la lista que quizás fueron fracasos de
taquilla y/o de crítica, pero que a mi me gustaron.
No creo
en la crítica de cine y la razón de eso la dejo para algún post a futuro.
Cuando tenga ganas de gritarle a una nube, ya saben.
También
quiero aclarar a los que recién se prenden, que en las listas anteriores hay
muchas películas. Las clásicas y más amadas. Lo digo para evitar comentarios como
“Falta x película!”.
En fin.
Debo confesar que estuve muy tentada de agregar series a esta lista. Miré
muchísimas y muy buenas. Pero decidí dejarlas para el próximo año.
Cada post
va a tener un texto en donde intento hablarles del film en cuestión y en donde
intentaré dejarles al menos un link para que puedan ver el film, a parte del
tráiler asi ven si es de su agrado.
En esta
oportunidad mi fuente es un sitio llamado HDFull (con excepción de una película). Ya me tomé la molestia de
crear las listas de los años anteriores, 2017 y 2018 con sus sagas. Porque sé
que los links de esos dos años caducaron en su gran mayoría. Este año también
tendrá su lista, la cual se irá ampliando con cada día que pase.
Ahora si,
les presento… la lista!
1º The Neon Demon (2016)
2º Los que Vuelven (2019)
3º The
Dreamcatcher (2003)
4º Signs
(2002)
5º The
Lodge (2019)
6º Gretel
& Hansel (2020)
7º Get Out
(2017)
8º Apostle
(2018)
9º Winchester (2018)
10º Suspiria (2018)
11º El Profugo (2020)
12º As Bove
so Below (2014)
13º The
Invisible Man (1933)
14º
Antebellum (2020)
15º The
Mummy (1932)
16º Us
(2016)
17º Ghost
Stories (2017)
18º The
Haunting (1963)
19º It
Chapter One (2017)
20º It Chapter
Two (2019)
21º Shutter
Island (2010)
22º Black
Phone (2022)
23º
Incantation (2022)
24º The
VVitch (2016)
25º Doctor
Sleep (2019)
26º Nop
(2022)
27º Crimson
Peak (2015)
28º Last
Night in Soho (2021)
29º The
Dead Zone (1983)
30º
Midsommar (2019)
31º Hereditary (2018)
Preparen
los pochoclos, los crucifijos, la mantita y tengan un gato cerca(?).
31 días
de buen cine de terror a partir de la próxima semana!
Hace mucho que vengo pateando los post cinéfilos en el blog.
Hace mucho que anoto ideas para escribir y no tomo la iniciativa. Pero la
espera se terminó, ya puse en marcha mis dedos y voy a tratar de mantener la
inercia lo más que pueda. Dentro de todas las ideas que vengo anotando, estaba
la de una película de terror de 2018 que descubrí hace unos años. Al buscar esa
película, descubrí que era una remake de un film italiano con el mismo nombre,
de 1977. Hoy les voy a hablar de Suspiria.
Antes que nada quiero aclarar que si no vieron estos films,
tengan la precaución de que por ahí hay spoilers.
En fin! Como es bastante lo que quiero contar, voy a comenzar
por el principio.
Suspiria es un film italiano dirigido por el gran Dario
Argento y co-escrito con Daria Nicolodi, que está basado/inspirado en la obra
de Thomas De Quincey, “Suspiria de Profundis” (1845). En 2018 se estrenó la remake,
dirigida por Luca Guadagnino y escrita por David Kajganich.
Un pequeño dato que importa mucho: “Suspiria de Profundis” (del
latín, “Suspiros desde las profundidades”) es una colección de ensayos en
formato de prosa que examina el proceso de la memoria al ser influenciada por
drogas alucinógenas. Es muy importante saber esto para comprender ambas
versiones del film.
Volviendo a 1977, el film es parte de una trilogía a la cual
Argento tituló “The Three Mothers” (Las tres madres). Los otros dos films (“Inferno”
de 1980 y “The Mother of Tears” de 2007) todavía no los vi porque recién me
entero de que existen. Próximamente lo haré para completar la experiencia.
La trama de la historia se centra en una joven bailarina
americana llamada Suzy Bannion que llega a la academia de danzas “Tanz Dance
Akademie” en Alemania, y que experimenta cosas extrañas estando ahí. Eso fue un
micro resumen así nomas que condensa ambas versiones.
No voy a contar la trama de ambas por si alguien quiere
verlas y no quiere muchos spoilers. Pero si voy a mencionar cosas puntuales
para señalar las diferencias.
La historia es sobre BRUJAS, un Coven bastante oscuro y
macabro. Cuando vi la primera versión, no sabía bien de que iba a cosa y recién
en el tramo final me enteré que había brujas y todo eso. Cosa que no pasa con
la remake porque te dicen que son brujas en los primeros minutos.
Ambos films tienen los mismos personajes principales, pero con
una gran diferencia. En la del 77’ hay estudiantes hombres, un sirviente
masculino, un niño y hasta un docente. En cambio, en la del 18’ son todas
mujeres y no existe el niño. Esto cambia considerablemente el ambiente, créanme.
Otro detalle que cambia todo es la participación de los personajes. La original
arranca con el asesinato de Patricia (y alguien más), en la nueva Patricia vive
hasta casi el final. La participación del doctor en la vieja es casi
inexistente, y en la nueva es casi el centro de la trama. Lo que lleva a la
diferencia de géneros. Mientras ambas son terror psicológico, una es más
thriller.
En duración hay una diferencia de casi una hora
(aproximadamente) y eso también impacta en el desarrollo de la historia. La
original tiene muchas cosas que no se entienden del todo (quizás esa
información este en los otros dos films seguramente) y la remake explica con más
detalle, da más contexto. Sussie tiene un pasado que en la del 77’ se ignora
por completo, también el doctor. Hasta hay una diferencia con el contexto histórico
en el que ocurren ambas historias. Si bien queda en claro que es durante los 70’s,
en la remake te muestra una Berlin dividida por el Muro (la academia esta justo
enfrente al muro) durante lo que se conoció como “El Otoño Alemán”. Y ese
contexto aporta mucho a la trama. Ayuda a presentar elementos y dar cuerpo al
argumento.
Por otro lado, tenemos lo visual. Argento fue por todo en todo
sentido. Hay colores primarios saturados al extremo, ya sea en las locaciones
como en la iluminación. Hay como un mix entre Art Nouveau y Art Deco. Todo es
muy estético. Los alumnos están vestidos de negro. Todo mantiene un buen nivel
de glam. Hasta las escenas de muerte tienen cuidado ese detalle. Y si, hay
bastante gore y violencia física explicita (un punto en común entre ambas
versiones). Pero siempre interpretado con una cierta elegancia. La academia tiene
color, esplendor teatral. Empapelados de colores, espejos, etc..
Luego pasamos a la remake y todo es apagado (como la Alemania
de esa época). La paleta es invernal, desaturada por completo. La ropa es
sobria. La academia es Art Decó (bellísima) pero con colores apagados (fiel a
la arquitectura del género).
Si bien en ambas ponen la lluvia como elemento importante.
La remake gana en usar la lluvia (y nieve) como condicionante para la trama.
Siempre esta gris, con lluvia o nieve. Todo triste, como la Berlín de la época.
Todo te deprime. Todo.
Y en esa diferencia de visual esta la supremacía de una
versión sobre la otra. No voy a dar una sentencia, sino mi humilde opinión.
Pero la remake le gana (y por mucho) a la original.
Toda esa estética apagada, toda esa depresión, ayuda a
meterte en la historia. Es terror psicológico, que si bien tiene su buena cuota
de violencia física, te va atrapando como el Coven con Suzy. Te va volviendo
loca como a Patricia. Te va intrigando como al doctor Mandel. Te va condenando
como a Sarah.
Otro elemento (que estaba olvidando) que es vital, el
sonido. Argento, de nuevo, fue por todo. El sonido es aturdidor por momentos.
Tapa todo. Te saca de foco por momentos. Es un personaje más de la historia si
se quiere. Y debo confesar, que me desagradó. Sentí que fue un relleno ante la
falta de argumento.
La remake, nuevamente, es un espejo bien opuesto. Todo es más
calmo y más oportuno. No te aturde, te acompaña. Eso importa tanto como lo
visual.
En cuestiones de trama y guión. Sentí que fue mejor
presentar desde un comienzo el Coven y la conspiración. Le dio dirección a la
historia. Y ese es el “crimen” de la original porque te presenta una historia
de asesinatos, pero nunca te da intriga por quién es el asesino. Hay sospechosos?
Un par. Pero no los presenta como amenazas, sino como posibles muy diluidos. Y
la resolución de que hay brujas y un Coven sale muy al final y se sintió como
un “Ah si! No hay un asesino serial, ni loco! Son brujas!”. Y al toque se
termina todo. Y si bien es un final que cierra, es todo muy de golpe y si… Deja
muchas incógnitas.
Culpo al estilo europeo y las restricciones de la época por
todo lo mencionado.
Con la remake vas tejiendo el entramado, vas con incógnitas
pero pisando sobre algo sólido que te permite avanzar mientras miras.
El baile! Tengo que hablar de eso!
La historia transcurre en una academia de danzas. Por ende,
uno espera ver bastante baile. Es lo lógico, verdad? Bueno, en la original eso
me dejó sabor a nada. Hay un par de escenas, nada más. Ya sé, dura una hora y
media. Pero igual. Un desperdicio.
La remake compensa por completo ese detalle y es más, hace
del baile un elemento crucial de la trama. Y me dejó altamente satisfecha.
Antes mencioné el rápido desenlace de la historia y debo
mencionar que en la remake, el final fue fenomenal. Terrorífico y hermoso. No
digo más.
Bueno, digo una cosa. El personaje de Markos (la madre del
Coven) está bien logrado en ambas versiones. Es desagradable de ver. Pero de
nuevo, la remake nos da más. Y otra cosa más, Suzy es tan importante! Ya viene
siendo importante a lo largo del film, pero en el final… Totalmente opuesto a
la original.
Y volviendo con Markos, hay que hablar de quien interpretó
el papel. Tilda Fucking Swinton.
Que hace de la directora (Blanc), de Markos y del DOCTOR
MANDEL! Tres papeles hizo la loca! La amo. La del 77’ tiene a un Miguel Bosé
muy joven pero que no importa para nada.
No puedo dejar afuera un detalle importante del cast
también! Jessica Harper, la Suzy de 1977, aparece en la remake. No les digo
quién es asi van y la buscan.
En fin! Tengo que llegar a una conclusión, fin, para todo
este delirio volátil que acabo de escribir. Un cierre para este divague
personal cinéfilo. Soy consciente de que a este post le falto más data. Apenas
si mencioné a Tilda y a Jessica Harper. Pero no quería armar una entrada estilo
Wikipedia. Para eso esta Wikipedia.
Suspiria de 1977 es una película icónica que inspiró a
muchos (encontré mucho de American Horror Story). Tiene momentos memorables y
sin dudas, una estética única. Si bien no llega a ser lo más terrorífico que vi
en mi vida, tuvo su cuota demomentos
bien logrados.
Suspiria de 2018 es todo lo que me gusta de un film de
terror. Un thriller, una visual atractiva, actuaciones buenas (sorry, la otra
es muy mala en ese punto).
Y para los que no la vieron nunca, sepan que hay una micro
escena post-créditos. Que si bien no es reveladora ni nada. Como que nos deja
una esperanza de tener una segunda parte. La cual nunca va a llegar porque el director
dijo que ante el fracaso de taquilla, nadie va a invertir. Y eso me puso triste
al saberlo.
Pero todavía tango para ver las otras dos películas de la
trilogía de Argento. Que van a tener un post para continuar con este. Por qué
no?!
AH! Casi dejo afuera un detalle divertido. A todo esto... Qué opinó el señor Argento sobre la remake? Bueno, no le gustó y fue bastante cruel con la crítica. Criticó hasta la música. No le gustó todo lo que justamente a mi no me gustó de su versión.
Ok! No sé cuánto escribí, no sé si fue bueno. Pero quería
hacerlo y me siento bien al terminar de redactar el post.
Vayan y miren las dos películas. Disfruten de lo que cada
una ofrece y pasen un buen rato.
Es art y para eso existe!
Quieren ver esas dos películas. Intenten buscarlas en GNula,
HDFull o Zoowoman. Yo siempre veo cine por esos sitios. No pongo links o videos
porque siempre caducan y no puedo ir corrigiendo cada uno, cada vez que
caducan.
En el día de su natalicio, comparto la bio que esta disponible en wikipedia y su gran obra, The Battleship Potemkin, del año 1925.
Serguéi Mijáilovich Eizenshtéin, más conocido como Serguéi Eisenstein (en ruso: Сергей Михайлович Эйзенштейн; en letón: Sergejs Eizenšteins) fue un director de cine y teatro soviético de origen judío nacido en Riga, Imperio ruso, un 22 de enero de 1898. Su innovadora técnica de montaje sirvió de inspiración para el cine posterior.
Cuando contaba 25 años, Serguéi Eisenstein puso fin a su carrera teatral, al ver el artificioso resultado en su montaje de Máscaras de gas, donde, según sus propias palabras, «el carro se rompió en pedazos y el conductor se cayó de cabeza en el cine». Esto hizo que dejara el teatro y se centrara en el medio que le dio prestigio internacional, el cine.
Eisenstein fue un pionero del uso del montaje en el cine. Para Eisenstein, la edición no era un simple método utilizado para enlazar escenas, sino un medio capaz de manipular las emociones de su audiencia. Después de una larga investigación en el tema, Eisenstein desarrolló su propia teoría del montaje. Sus publicaciones al respecto serían luego de gran influencia para varios directores de Hollywood.
Eisenstein, con frecuencia, no utilizaba actores profesionales para sus películas. Sus narrativas evitaban el individualismo y, en cambio, iban dirigidas a cuestiones más amplias de la sociedad, especialmente a conflictos de clases. Sus actores eran por lo usual personas sin entrenamiento en el campo dramático, tomadas de ámbitos sociales adecuados para cada papel.
Su principal mensaje político se basó en la organización, la participación y la lucha: «Como quieras, quiero».
Sus ideales comunistas lo condujeron en varias ocasiones a conflictos con funcionarios del gobierno soviético. Stalin era consciente del poder del cine como medio de propaganda, y consideró a Eisenstein como una figura controvertida. Su popularidad se profundizó más tarde con el éxito de sus películas, entre ellas El acorazado Potemkin (1925), calificada una de las mejores películas de todos los tiempos.
Sus ensayos literarios cinematográficos y sus dotes como orador, teniendo en cuenta que hablaba además alemán, inglés y francés, hizo que ejerciera una gran influencia sobre la teoría cinematográfica en la época.
De 1924 a 1930
En 1924, podrá poner en práctica sus teorías en su primera gran obra, La Huelga (Стачка), aunque él mismo consideró que había fracasado a la hora de hacer fluir las emociones de los espectadores y que era demasiado teatral. Se incautó la única copia que había de la película y no se pudo volver a distribuir hasta después de su muerte, aunque el film llegó a ser exhibido en Occidente y obtuvo el premio en la Exposición de París en 1925.
Pero será su siguiente película, El acorazado Potemkin, la que dará a conocer su nombre en todo el mundo, y es posiblemente la película sobre la que más se ha escrito en toda la historia del cine. Según Eisenstein, el guion de la película, de Nina Agadzhánova-Shutkó, fue escrito para una película en ocho episodios, 1905, que comenzó a rodarse en Leningrado y pensaba relatar los sucesos de la huelga general. Tuvieron que abandonar el rodaje por el mal tiempo, y se dirigieron a Odesa a rodar el capítulo dedicado al motín del acorazado Potiomkin. Eisenstein decidió entonces centrar la película en ese episodio, y se abandonó su proyecto de 1905.
Cuando llegaron a Odesa, buscó a los supervivientes de la masacre, e incluso localizó los dibujos de un francés que había sido testigo de lo ocurrido. Reescribió el guion y realizó diversos títulos para dirigir la acción. Aunque los medios eran pocos, gracias a una serie de experimentos técnicos (pantallas reflectantes, fotografía desenfocada y plataformas móviles entre otros) obtuvieron resultados asombrosos.
Eisenstein erige su película en 1290 planos, combinados con genial maestría mediante un montaje rítmico. Considera innecesarios los movimientos de cámara, ya que el movimiento está determinado por la acción y por el montaje, por lo que son escasísimos, y sólo realiza varios travellings . Destaca la escena de la escalinata, con 170 planos, en la que el pueblo es brutalmente agredido por las fuerzas zaristas y donde crea un tempo artificial, que hace que la secuencia dure casi seis minutos. Prescindirá de simbolismos intelectuales, y la película, con una espléndida fotografía en la que la masa se convertirá en la auténtica protagonista de la obra, acabará por ser considerada la primera obra maestra del cine soviético.
Tras esta gran película realizará dos trabajos más, Octubre, donde narra los sucesos del asalto al Palacio de Invierno durante la Revolución rusa de 1917, y La línea general (también conocida como Lo viejo y lo nuevo), film sobre la reforma agraria, aunque por los cambios en la colectividad agraria en la Unión Soviética tuvo que cambiar su guion en varias ocasiones. En estas dos obras, volverá a experimentar con un nuevo lenguaje a través de las imágenes, pero por su complejidad no llegarán a ser muy bien comprendidas en su época. Además, en La línea general su protagonista no será la masa, sino una heroína individual, María Lápkina. El estreno de Octubre tuvo que retrasarse cinco meses, pues en pleno proceso de post-producción se enteró de que León Trotski había caído en desgracia, y tuvo que quitarlo de todos los planos en los que aparecía en la película.
Etapa estadounidense y proyecto mexicano
Eisenstein viajó a Europa en 1930 para investigar sobre el sonido, campo que en la Unión Soviética tardó bastante en desarrollarse. Un directivo de la Paramount se trasladó a París y convenció a Eisenstein de que firmara un contrato para grabar un disco como solista y para rodar en Hollywood, donde llegaría a cobrar hasta 900 dólares a la semana. Fue recibido en Nueva York como un genio, y pronto se dedicaría a dar conferencias en las Universidades de Columbia y Harvard. Poco antes de marcharse a Hollywood, se estrenó en un cine de Arte y Ensayo de Nueva York su película La línea general, y los directivos de la Paramount Pictures se pusieron bastante nerviosos al conocer sus ideas sobre la colectivización y el comunismo.
Al entrar en los Estados Unidos, tuvo que jurar respeto a la Constitución estadounidense, y sufrió distintas presiones para que no usara su gorra típica y se quitara la barba.
Cuando le presentaron a diversas estrellas de Hollywood, se mostró distante, salvo frente a Charles Chaplin y a Colleen Moore. Su primer guion para la Paramount, Sutter's Gold, fue rechazado, entre otros motivos porque el Mayor Frank Pease, de tendencias fascistas, lanzó un panfleto titulado Eisenstein, el mensajero del infierno en Hollywood, en el que entre otras cosas lo llamaba «perro rojo» y lo acusaba de todas las barbaridades, fueran reales o no, cometidas por los bolcheviques.
La Paramount no quería renunciar todavía a Eisenstein y le encargó otro guion, que se titularía An American Tragedy, adaptación de una obra de Theodore Dreiser que trataba sobre la justicia norteamericana en un juicio por asesinato, y con el que la productora quedó encantada. El problema fue que el Comité Fish, antecesor del Comité de Actividades Antiamericanas, estaba actuando contra las actividades comunistas en California y contra la idea de llevar esa novela al cine. Todo esto hizo que finalmente la Paramount rompiera su contrato con Eisenstein.
Entre 1930 y 1932 Eisenstein visitó México, donde intentó producir una nueva película titulada ¡Que viva México!. Nada más llegar al país fueron encarcelados tanto él como sus dos ayudantes de dirección, todos rusos, pero gracias a la intervención de un amigo español el panorama cambió hasta el punto de que lo convirtieron en huésped de honor. Llegó a rodar 60.000 m de película, pero la producción se paró debido a que Upton Sinclair, el novelista estadounidense, dejó de patrocinar la película. Le dijo a Eisenstein que volviera a Moscú, a donde le enviaría la película ya rodada, cosa que nunca ocurrió. Upton Sinclair terminaría la película y estrenaría el resultado en 1933 bajo un título modificado: Thunder over México (Trueno sobre México). Sinclair acusó a la Unión Soviética del fracaso del proyecto. Con el material rodado se han hecho seis montajes distintos, pero ninguno por el propio Eisenstein.
En su etapa norteamericana conoció y se hizo amigo de Paul Robeson, el cantante y activista afroamericano de los derechos civiles.
La vuelta a la Unión Soviética
Profundamente deprimido, Eisenstein regresó a su patria. Sin embargo, la visita de Eisenstein a Norteamérica lo convirtió en sospechoso para Stalin, y esta sospecha jamás sería erradicada por completo de la mente de la élite estalinista. Las siguientes dos películas de Eisenstein serían censuradas por cuestiones políticas. Por lo tanto, no pudo culminar su siguiente rodaje, El prado de Bezhin (1935-1937), tragedia campesina que será saboteada por el máximo responsable de la cinematografía rusa, que la considera políticamente incorrecta. Entonces, al igual que hiciera Vsévolod Pudovkin, se refugia en la enseñanza y en la elaboración de su teoría sobre el empleo del color y del sonido, que sin embargo no tendrá ocasión de llevar a la práctica.
En 1938, Eisenstein dirige Alejandro Nevski, que cuenta las andanzas de este héroe nacional ruso, que derrotó a los teutones en el siglo XIII y por la que se le concedería el Premio Stalin. En ella vuelve a hacer gala de su maestría para el montaje. Su protagonista vuelve a ser una sola persona, no la masa, y desaparece su vigoroso estilo documental para ser sustituido por una delicada reconstrucción de la historia. Durante el rodaje, se asignó un supervisor oficial para vigilar a Eisenstein. En esta película, Eisenstein aplica el método de contrapunto que plantea en el Manifiesto del sonido, que escribió en 1928 junto con Pudovkin y Aleksándrov.
A comienzos de los años 40, proyecta Iván el Terrible, una amplia trilogía sobre la figura del zar Iván Grozni. Plantea el drama del zar como la materialización de las contradicciones de un político creyente fiel y ortodoxo, que se ve obligado a enfrentarse con la Iglesia rusa que no quiere perder sus privilegios feudales. La imagen que presenta Eisenstein de este zar torturado, que se cuestiona si el poder proviene de Dios o del pueblo, disgusta a los dirigentes comunistas soviéticos, y después de recibir el Premio Stalin por su primer capítulo, su segunda y su tercera parte, que pensaba rodar en color, son prohibidas.
En 1948, Eisenstein sufrió una terrible hemorragia a causa de un infarto, y murió a los 50 años de edad en Moscú, URSS, un 11 de febrero.
Características de su obra
Es fundamental su aportación teórica, como su hipótesis sobre el «montaje de atracciones», donde postula el empleo en el cine de técnicas provenientes del circo y del music-hall.
Eisenstein repudiará el montaje clásico, tal como lo concibe D. W. Griffith, a pesar de haberse inspirado para sus teorías en la película Intolerancia de este director, y derivará sus teorías sobre el montaje del estudio de los ideogramas japoneses, en los que dos nociones yuxtapuestas conforman una tercera, como por ejemplo: ojo + agua = llanto; puerta + oreja = escuchar; boca + perro = ladrar.
Concepto de la tercera idea. El montaje es para él: «Una idea que surge de la colisión dialéctica entre otras dos, independientes la una de la otra». Este método le permitirá partir de elementos físicos representables para visualizar conceptos e ideas de complicada representación.
El movimiento está determinado por la acción y por el montaje.
El protagonista en sus obras es la masa, el pueblo.
Filmografía
El diario de Glúmov (1923)
La huelga (1924)
El acorazado Potemkin (1925)
Octubre (1928)
La línea general (1929)
¡Que viva México! (inconclusa) (1930-1932)
El prado de Bezhin (inconclusa) (1935-1937)
Alejandro Nevski (1938)
Iván el Terrible (1943-1945)
Iván el Terrible, segunda parte: la conjura de los Boyardos (1948-1958)
Iván el Terrible, tercera parte (inacabada)
Romance sentimental (Francia, 1930)
Trueno sobre México (1933)
Eisenstein en México (1933)
Día de muerte (1933)
Tiempo en el sol (1940)
Y como dije en el comienzo de este post, a continuación, la gran obra maestra de este genio ruso... El Acorazado Potemkin.
Amo el cine clásico, la era de oro. Actores y directores de lujo, mucho glam.
Hoy les quiero compartir una gran película de 1940 dirigida por Alfred Hitchcok con Laurence Olivier y Joan Fontaine... Rebecca.
Es la primer película de Alfred en USA y esta basada en la novela homónima de Daphne du Maurier. Recibió 11 nominaciones a los Oscars y ganó 2 (Mejor fotografía en blanco y negro, y Mejor película).
No voy a decir de que se trata porque quiero que la vean.
Solo voy a decir... "Last night I dreamt I went to Manderley again"...