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29 de julio de 2013

Andy Warhol (Primera Parte)



Andrew Warhola, Jr. (Pittsburgh, 6 de agosto de 1928 - Nueva York, 22 de febrero de 1987), comúnmente conocido como Andy Warhol, fue un artista plástico y cineasta estadounidense que desempeñó un papel crucial en el nacimiento y desarrollo del Pop-Art. Tras una exitosa carrera como ilustrador profesional, Warhol adquirió notoriedad mundial por su trabajo en pintura, cine de vanguardia y literatura, notoriedad que vino respaldada por una hábil relación con los medios y por su rol como gurú de la modernidad. Warhol actuó como enlace entre artistas e intelectuales, pero también entre aristócratas, homosexuales, celebridades de Hollywood, drogadictos, modelos, bohemios y pintorescos personajes urbanos.
Uno de los aportes más populares de Warhol fue su declaración: "En el futuro todo el mundo será famoso durante 15 minutos". Esta frase de cierta manera vaticinó el actual poder de los medios de comunicación y el apogeo de la prensa amarilla y de los reality shows.
Fue personaje polémico durante su vida - algunos críticos calificaban sus obras como pretenciosas o bromas pesadas - y desde su muerte en 1987 es objeto de numerosas exposiciones retrospectivas, análisis, libros y documentales, además de ser recreado en obras de ficción como la película I Shot Andy Warhol (Mary Harron, 1996). Al margen de la fama y de la polémica, está considerado como uno de los artistas más influyentes del siglo XX debido a su revolucionaria obra.


Infancia

Fue el tercer hijo del matrimonio eslovaco que emigró a Estados Unidos. Sus padres eran Andrej y Julia Warhola, originarios de una Miková por aquel entonces perteneciente al Imperio austrohúngaro. En 1914 Andrej Warhola emigró a Estados Unidos para trabajar en minas de carbón, mientras que su mujer emigró siete años después con sus dos hijos mayores.
Mientras cursaba tercero de primaria, Andy empezó a sufrir el popularmente conocido como baile de San Vito, es decir, la corea de Sydenham. Esta enfermedad provoca una afección del sistema nervioso que causa movimientos incontrolados de las extremidades y desórdenes en la pigmentación de la piel. Desde entonces fue hipocondríaco y desarrolló pavor a médicos y hospitales. Pasó buena parte de su infancia postrado en una cama y se convirtió en un proscrito entre sus compañeros de clase, desarrollando una fuerte fijación hacia su madre. Mientras estaba en la cama dibujaba, oía la radio y coleccionaba imágenes de estrellas de cine que colocaba alrededor de su cama. Más tarde, definió esta etapa como muy importante en el desarrollo posterior de su personalidad, sus habilidades y sus gustos.


Principios de su carrera

Decidió estudiar Arte comercial en la actual Carnegie Mellon University (Pittsburgh). En 1949 se trasladó a Nueva York para iniciar una carrera como ilustrador de revistas y publicista. Durante los 50 ganó cierta reputación gracias a sus ilustraciones para un anuncio de zapatos. Dibujos a tinta, bastante sueltos y emborronados que fueron expuestos en la galería Bodley de Nueva York.
Con la difusión de las nuevas tecnologías del vinilo y la alta fidelidad, las empresas discográficas se encontraron en un contexto comercial completamente nuevo que no tardarían en explotar. RCA contrató a Warhol y a Sid Maurer, entre otros artistas freelance, para el departamento de diseño de portadas de discos, cartelería y material promocional.


Los años 60

Su primera exposición individual fue en la galería californiana Ferusel. Era el 9 de julio de 1962 y marcó el debut del movimiento Pop-Art en la costa oeste. Cuatro meses más tarde, entre el 6 y 24 de noviembre, inauguró su primera exposición en Nueva York. Exactamente en la galería Stable, propiedad de Eleanor Ward. Allí incluyó El díptico de Marilyn, 100 latas de sopa, 100 botellas de cola y 100 billetes de dólar. Y fue allí donde conoció a John Giorno, con quién después coincidiría en la primera película warholiana: Sueño (1963).
En esa época empezó a pintar sus famosos dibujos de la sopa Campbell y de las botellas de Coca-Cola, a los que consideraba tan iconos estadounidenses como Marilyn Monroe, Troy Donahue o Elizabeth Taylor. También fundó su estudio The Factory, por donde pasaron artistas, escritores, modelos, músicos y celebrities underground del momento. El taller, decorado con hojas de papel de aluminio color plata, estaba inicialmente en la calle 47. Después se mudaría a Broadway. Su obra empezó a ser muy conocida y desató ciertas polémicas sobre el papel del artista y la finalidad del arte.
Desarrolló unas imágenes personales a partir de objetos completamente impersonales, como billetes de dólar o nuevos productos de moda. Utilizaba imágenes propias de los periódicos, los carteles y la televisión para definir un olimpo particular, compuesto de símbolos de la cultura estadounidense: la silla eléctrica, las fotografías de cargas policiales contra manifestantes por los derechos civiles o los retratos de celebridades del momento. La botella de Coca-Cola se convirtió, para él, en un tema pictórico. Sobre esto declaró:

    Lo que es genial de este país es que Estados Unidos ha iniciado una tradición en la que los consumidores más ricos compran esencialmente las mismas cosas que los más pobres. Puedes estar viendo la tele, ver un anuncio de Coca-Cola y sabes que el Presidente bebe Coca-Cola, Liz Taylor bebe Coca-Cola y piensas que tú también puedes beber Coca-Cola. Una cola es una cola, y ningún dinero del mundo puede hacer que encuentres una cola mejor que la que está bebiéndose el mendigo de la esquina. Todas las colas son la misma y todas las colas son buenas. Liz Taylor lo sabe, el Presidente lo sabe, el mendigo lo sabe, y tú lo sabes.

El MOMA organizó un simposio sobre arte pop en diciembre de 1962 y algunos artistas, entre ellos Warhol, fueron atacados por «rendirse» al consumismo. Para las sofisticadas élites que dictaban la crítica de arte, el entusiasmo que Warhol sentía por la cultura del consumismo resultaba embarazoso e inadmisible. Este simposio definió el tono en que se iba a recibir la obra de Warhol, aunque a lo largo de los 60 iba a hacerse cada vez más evidente que se habían dado profundos cambios en la cultura y el mundo del arte. También que Warhol había jugado un papel esencial en ese cambio.
Un evento crucial fue la exhibición The American supermarket, una muestra celebrada en 1964 en la galería Paul Bianchinni, en el Upper East Side de Manhattan. La exposición estaba organizada como el típico pequeño supermercado estadounidense, aunque los productos exhibidos (conservas, carne o posters) eran obra de prominentes artistas del pop: Mary Inman, Robert Watts o el controvertido Billy Apple. La contribución de Andy Warhol fue una pintura de una lata de sopa Campbell, valorada en 1500 dólares. Lo curioso es que la lata tan solo costaba 6 dólares. La exposición fue uno de los primeros actos públicos en los que se confrontó al público con el pop art y la cuestión planteada por las vanguardias clásicas acerca de qué podía ser arte.
Como ya había hecho en su etapa de ilustrador comercial en los 50, Warhol recurrió a asistentes para aumentar la productividad de su taller artístico. Esta colaboración también planteó encarnizadas polémicas sobre sus métodos de trabajo y su valor como arte, especialmente durante los años 60. Uno de los colaboradores más importantes con que contó en esta época fue Gerard Malanga, quién le ayudó en la producción de serigrafías, películas, esculturas y otras obras producidas en The Factory. Otros colaboradores esporádicos fueron Freddie Herko, Ondine, Ronal Travel, Mary Woronov, Billy Name y Brigid Berlin (que fue quien, al parecer, le dio la idea de grabar sus conversaciones telefónicas).
Durante los años 60 también reunió a una variopinta comitiva de excéntricos y bohemios, a quien él designaba como las superstars, y que incluía a Edie Sedgwick, Viva y la célebre Ultra Violet. Todos ellos solían actuar en las películas de Warhol y algunos, como Berlin, mantuvieron una estrecha amistad con el artista hasta su muerte. Su relación con artistas como Frangeline, una cantante de la escena guapachosa, y también con artistas como el escritor John Giorno o el cineasta Jack Smith (que también figuró en algunos cortos de Warhol) revelaba su estrecha relación con distintas clases de producción artística. Hacia el final de esa década el mismo Warhol se había convertido en una celebridad y aparecía frecuentemente en la prensa, escoltado por alguno de sus compañeros en la Factory.
En 1965 conoció al grupo de música The Velvet Underground, liderado por Lou Reed. No tardó en convertirse en el mánager del grupo y añadiendo a su amiga, la cantante alemana Nico. En 1967 salió al mercado el disco de los Velvet llamado The Velvet Underground and Nico: Andy Warhol, producido por este último. Ese mismo año, por diferencias con el resto del grupo, Nico se retiró y los servicios de Warhol ya no fueron necesarios. En 1969 comenzó a publicar su revista Interview.


Atentado

El 3 de junio de 1968, Valerie Solanas disparó a Warhol y al crítico de arte y comisario Mario Amaya en la entrada al estudio de Warhol.
Antes del atentado, Solanas había sido un miembro discreto del colectivo de la Factory. Redactó el "Manifiesto SCUM"("capa de suciedad" (en inglés: scum) un alegato feminista separatista contra el patriarcado (y que, con el paso de los años, adquirió cierta resonancia). Solanas también aparecía en la película de Warhol "I, A Man" (1968). En 1967, Valerie le había dado una obra de teatro a Warhol proponiéndole que sea su productor. Warhol aceptó y le pidió el borrador del texto. Este borrador de la obra nunca regresó a Solanas. Se cree que Warhol nunca tuvo la intención de producir la obra ni como obra teatral ni como película y el manuscrito se le perdió. Esto enfureció a Solanas, quien pasaba por un momento de desequilibrio mental e inestabilidad emocional. Amaya sufrió sólo heridas menores, y fue dado de alta ese mismo día. Warhol, sin embargo, recibió tres disparos (el primero ni lo rozó) pero los otros dos disparos lo dejaron muy grave. Las secuelas de este ataque le acompañarían el resto de su vida, y no es de extrañar que por tanto el recuerdo del atentado dejase una marca profunda en el resto de la vida y la obra de Warhol. Esa misma tarde, Valerie se entregó a la policía. Argumentó que Warhol estaba planeando robar su trabajo y que controlaba demasiado su vida. El juez ordenó que la trasladaran al Hospital Psiquiátrico de Bellevue bajo observación. Se declaró culpable de intento de homicidio, asalto y tenencia ilícita de armas y recibió una sentencia de tres años. Warhol rechazó testificar en su contra. El juez la declaró inhabilitada legalmente y la envió al Hospital Ward Island. Tras el tiroteo, el acceso a la Factory quedó rígidamente controlado, y en opinión de muchos esto causó el fin de la época de "la Factory de los 60". El atentado, sin embargo, quedó bastante desdibujado en los medios debido al asesinato de Robert F. Kennedy, dos días después.
A raíz del atentado sufrido, Warhol declaró que "antes de que me disparasen, siempre pensé que estaba un poco más para allá que para acá. Siempre sospeché que estaba viendo la tele en vez de vivir la vida".


Años 70

Comparados con la escandalosa (y exitosa) década de los 60, los 70 fueron años más tranquilos para Warhol, que se convirtió en un emprendedor. Según Bob Colacello, Warhol pasaba la mayor parte de su tiempo rondando a nuevas estrellas y personajes famosos para proponerles un retrato. La lista incluía a Mick Jagger, Liza Minnelli, John Lennon, Diana Ross, Brigitte Bardot y Michael Jackson. El famoso retrato del líder comunista chino Mao Zedong es de esta época (1973). También fundó, con el apoyo de Gerard Malanga la revista "Interview", y publicó "La filosofía de Andy Warhol" (1975), en la que exponía su pensamiento con rotundidad y sentido del humor: "Hacer dinero es arte, y el trabajo es arte, y un buen negocio es el mejor arte". Warhol solía frecuentar diversos clubes nocturnos de Nueva York, como el Max's Kansas City, el Serendipity 3 y, más adelante, el célebre Studio 54. Normalmente se comportaba como un tranquilo, tímido y meticuloso observador. El crítico de arte Robert Hughes le llamó "el lunar blanco de Union Square". Su estilo inicialmente rupturista fue progresivamente asimilado por el circuito de galerías y por los círculos adinerados, a los que satisfacía con retratos por encargo. Esta etapa es juzgada de manera dispar por la crítica actual. En los años 70 hace retratos de sus amigos, clientes habituales de la discoteca Studio 54, entre ellos Carolina Herrera, Liza Minnelli y Elizabeth Taylor. Es también en esta época cuando es contratado por varios fabricantes de automóviles para pintar sus vehículos de competición de una manera que llamen la atención, entre ellos la firma BMW. Así se creó el art car. Dichos vehículos participaban sobre todo en las famosas 24 horas de Le Mans. Son famosas sus cápsulas del tiempo en donde guardaba (desde el año 1974) cosas cotidianas en cajas de cartón, como expone en Philosophy of Andy Warhol, su primer libro. En 1979 exhibe, de manera importante, en el Whitney Museum de Nueva York, su serie de retratos Portraits of the Seventies (Retratos de los Setenta).


Los años 80

Warhol tuvo una segunda juventud para la crítica -y los negocios- durante los 80, gracias en parte a su estrecha relación con algunas de las nuevas figuras del arte, que eran en realidad quienes conducían la tendencia del mercado en aquel momento: se trataba de personajes como Jean-Michel Basquiat, Julian Schnabel, David Salle y otras figuras del así llamado neoexpresionismo. Warhol también frecuentaba la compañía de artistas del movimiento de transvanguardia europea, como Francesco Clemente y Enzo Cucchi. Por entonces Warhol era acusado de haberse convertido en un "artista de los negocios". En 1979 recibió algunas críticas poco favorables sobre sus exposiciones de retratos de celebridades de los 70, críticas en las que su obra se tachaba de superficial, fácil y comercial, carente de profundidad de la significación del tema. Esta actitud crítica, debida en parte a las propias tendencias del mercado, hizo que su siguiente exposición sobre "Genios Judíos" (1980), expuesta en Nueva York, también fuese recibida con frialdad. Una mirada más atenta a la obra de Warhol ha hecho que algunos críticos hayan creído ver en la "superficialidad" y "comercialidad" de Warhol "uno de los reflejos más brillantes de nuestra época", señalando que "Warhol ha capturado algo esencial sobre el zeitgeist de la cultura americana de los años setenta". Warhol siempre apreció el glamour de Hollywood. En una ocasión declaró: "Amo Los Ángeles. Amo Hollywood. Son tan hermosos. Todo es plástico, pero amo el plástico. Quiero ser plástico."
En 1981 empieza a pintar detalles de cuadros de artistas renacentistas como Da Vinci, Botticelli y Uccello. En 1983 hace el retrato del cantante español Miguel Bosé para la portada del disco Made In Spain, también utilizada para el disco Milano-Madrid de este mismo artista. Según las malas lenguas, la compañía discográfica de Bosé pagó una fortuna por la colaboración de Warhol, quien hasta entonces apenas conocía al cantante. Luego le mencionaría en algún libro como «hijo de un torero español». Warhol también apareció en su videoclip Ángeles Caídos. Ese año visita Madrid, donde es recibido con entusiasmo por Almodóvar, Fabio McNamara y otras personalidades de la cultura y la vida social madrileña. A pesar de todo, la exposición que presentó en la ciudad se saldó con poquísimas ventas.
En esa época, Warhol produce abundantes retratos de celebridades y magnates, no sólo amistades o gente de su círculo, sino también diseñadores, empresarios y demás gente adinerada, que por grandes sumas posan para Warhol. Entre ellos, el modisto Valentino. Según él mismo contó, en una ocasión viajó a Europa para tomar polaroids de empresarios alemanes, y basándose en tales fotografías elaboraba los retratos.
En 1986 pinta lo que serán sus últimas obras, autorretratos y retratos de Lenin y Mao Tse Tung.


Muerte

Warhol murió en Nueva York a las 6:32 de la mañana del 22 de febrero de 1987. Según los noticiarios, se estaba recuperando sin dificultades de una operación de vesícula en el New York Hospital cuando falleció dormido debido a una repentina arritmia post-operatoria. También se ha señalado cierto exceso de líquidos por intoxicación de agua. Antes de su diagnóstico y la operación consiguiente, Warhol había intentado retrasar los reconocimientos, debido sobre todo a su pavor a los hospitales y los médicos.
El cuerpo de Warhol fue devuelto por sus hermanos a Pittsburgh para el funeral. El velatorio tuvo lugar en el Thomas P. Kunsak Funeral Home y fue una ceremonia corpore insepulto. El ataúd era una pieza de bronce macizo, con adornos dorados y soportes blancos. Warhol llevaba puesto un traje negro de cachemira, una corbata de estampado también de cachemira, una peluca plateada y sus características gafas de sol. Tenía en las manos un pequeño breviario y una rosa roja. El funeral se celebró en la iglesia católica bizantina del Espíritu Santo, en el North Side de Pittsburgh. Monseñor Peter Tray pronunció su encomio. Yoko Ono también se presentó. El féretro quedó cubierto por rosas blancas y brotes de esparraguera. Tras la liturgia, el ataúd fue llevado al cementerio católico bizantino de San Juan Bautista, en Bethel Park (un barrio apartado al sur de Pittsburgh). Allí el sacerdote pronunció una breve oración y asperjó con agua bendita el ataúd. Antes de proceder al descenso del mismo, Paige Powell dejó caer un ejemplar de "Interview", una camiseta de la misma revista y una botella del perfume Beautiful, de Estée Lauder. Warhol fue enterrado junto a su madre y su padre, y unas semanas más tarde se repitió un oficio conmemorativo para Warhol en Manhattan.
El testamento de Warhol legaba toda su propiedad -con excepción de algunos modestos detalles- a miembros de su familia, con el fin de crear una fundación dedicada al "avance de las artes visuales". Warhol tenía tantas posesiones que Sotheby's necesitó nueve días para subastar sus bienes tras su muerte, y la suma total excedía los 20 millones de dólares. Su riqueza total era aún mayor, debido principalmente a astutas inversiones realizadas a lo largo de toda su vida.
En 1987, de acuerdo con la última voluntad de Warhol, se constituyó la Andy Warhol Foundation for the Visual Arts. La fundación no sólo sirve como representante legal de Andy Warhol, sino que defiende su misión de "espolear la innovación en la expresión artística y el proceso creativo", y se declara "centrada, principalmente, en apoyar el trabajo de un valor experimental o rompedor".


Algunas obras y fotos de Andy

























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